Mordida profunda: cómo afecta a tus dientes y encías

Si al cerrar la boca notas que los dientes de arriba “tapan” demasiado a los de abajo, es posible que tengas mordida profunda. A veces no duele y por eso pasa desapercibida, pero con los años puede dejar desgaste en los dientes, encías más sensibles e incluso molestias al masticar. 

Te contamos qué significa exactamente y qué señales conviene vigilar para ponerle solución a tiempo.

Qué es la mordida profunda y por qué es importante tratarla

La qué es la mordida profunda se entiende mejor al saber que al morder, la parte superior cubre en exceso a la inferior. Cuando esa “sobrecobertura” es marcada, los dientes y las encías empiezan a trabajar bajo una presión que no les favorece, y ahí es cuando aparecen los problemas.

Cómo se produce una mordida profunda

Las mordida profunda causas suelen ser una mezcla de herencia y hábitos. En muchas personas, la forma de los maxilares y el patrón de crecimiento ya predisponen a que la mordida cierre más de la cuenta. En otras, el problema se acentúa con el tiempo por el apretamiento o el bruxismo, que van “gastando” los dientes y reduciendo la altura de la mordida.

Diferencias entre mordida profunda dental y esquelética

Cuando hablamos de mordida profunda dental, el origen está sobre todo en la posición de los dientes: pueden estar inclinados, “salidos” hacia abajo o colocados de forma que aumentan la sobremordida. 

En cambio, si hay un componente óseo importante, nos referimos a una mordida profunda de base esquelética. Es decir, la relación entre maxilar y mandíbula (o el patrón vertical de la cara) contribuye de forma clara al cierre excesivo. 

Cómo afecta la mordida profunda a los dientes y las encías

Las mordida profunda consecuencias no siempre aparecen de golpe, pues lo habitual es que se instalen poco a poco a través de un desgaste que avanza sin hacer ruido, una encía que se retrae lentamente o una sensibilidad que empieza “de vez en cuando” y termina siendo constante. 

Desgaste dental prematuro y fracturas

Uno de los efectos más frecuentes es el mordida profunda desgaste dental. Cuando los dientes hacen contacto en zonas que no están pensadas para recibir tanta presión, el esmalte se va puliendo, sobre todo en los incisivos. 

Y si además hay bruxismo, la combinación puede acelerar el proceso. En consulta es típico ver mordida profunda dientes con desgaste visible y, en algunos casos, restauraciones que se rompen o se despegan con más facilidad porque la mordida “las castiga” continuamente.

Inflamación y retracción de encías

Las mordida profunda encías pueden resentirse por el trauma al cerrar. En determinadas mordidas profundas, el borde de los incisivos superiores llega a presionar la encía inferior o a rozarla repetidamente.

Con el tiempo, esa agresión puede favorecer mordida profunda encías retraídas. La encía se desplaza, deja parte de la raíz expuesta y aparecen molestias al cepillado o al tomar algo frío; no siempre es la única causa de retracción, pero es un factor que conviene valorar.

Mayor riesgo de sensibilidad y caries

Si el esmalte se desgasta o la encía se retrae, el diente queda más “desprotegido”. Por eso, muchas personas con mordida profunda dental describen sensibilidad al frío, al calor o incluso al aire. 

A esto se suma que cuando hay apiñamiento o contactos anómalos, la higiene se complica. No es que la mordida profunda cause caries por sí sola, pero puede crear rincones donde la placa se acumula con facilidad.

Contacto traumático entre dientes superiores e inferiores

Hay bocas en las que el problema principal no es tanto el desgaste visible, sino cómo se reparte la fuerza al masticar. Con mordida profunda, algunos dientes reciben cargas más altas y en direcciones poco favorables. Es lo que llamamos “contacto traumático”.

¿En qué se traduce? A veces en dolor al morder, sensación de presión, tensión muscular al final del día o molestias al despertar. 

Señales de alerta que indican una mordida profunda

Muchas veces lo que aparece son pistas pequeñas, repetidas, que conviene conectar. Si te reconoces en alguna, lo mejor es hacer una revisión y salir de dudas.

Dientes superiores que cubren en exceso a los inferiores

Al cerrar, los dientes superiores esconden demasiado a los inferiores. Puede que al hablar apenas se vean los incisivos de abajo o que al sonreír la parte inferior quede “tapada”. En casos más marcados, incluso se observan zonas de desgaste en los incisivos inferiores por el roce constante.

Dolor mandibular o tensión muscular

¿Te levantas con la mandíbula cargada? ¿Notas que aprietas sin darte cuenta cuando estás concentrado? Es frecuente que una mordida profunda se acompañe de tensión muscular, y no siempre se identifica rápido porque se normaliza: “será estrés”.

Encías que sangran o se retraen con facilidad

El sangrado puede deberse a inflamación por placa, sí, pero si además hay signos de trauma al cerrar, conviene mirar la mordida. Cuando la encía está sometida a roce o presión, se irrita con más facilidad y puede retraerse con el tiempo.

En ese contexto, la mordida profunda encías retraídas no es algo “inevitable”, y muchas veces mejora al corregir la causa y cuidar el tejido periodontal.

Tratamiento de la mordida profunda con ortodoncia – Cómo tratamos pacientes con mordida profunda en clínica dental Casas

El tratamiento busca que los dientes encajen mejor, que la fuerza se reparta de forma más favorable y que dientes y encías no estén recibiendo golpes o presiones repetidas. En la mayoría de casos, la base es la ortodoncia, ya sea con brackets o con alineadores, y la elección depende de tus necesidades, del tipo de mordida y de los movimientos que haya que hacer.

En la clínica dental Casas, el punto de partida es un estudio detallado y una planificación personalizada. Cuando hay mordida profunda dental, suele trabajarse corrigiendo inclinaciones, nivelando el plano oclusal y controlando la posición de los incisivos para reducir la sobremordida. En casos con más componente óseo, la estrategia cambia y se planifica con especial atención para que el resultado sea estable y funcional.Si existe mordida profunda desgaste dental importante, a veces conviene coordinar la ortodoncia con rehabilitación (por ejemplo, reconstrucciones pequeñas) para recuperar forma y proteger el diente. En ese escenario, el orden importa: primero se estabiliza la mordida y luego se reconstruye lo que haga falta, con un enfoque conservador.

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